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Plátano y Cacao: historia de una zona de muerte
by Tabasco Hoy
Tuesday, Jan. 23, 2007 at 1:52 AM
Los pobladores no olvidan el infierno que se vivió hace 11 años, el 16 de febrero de 1995.
Por: Fabiola Xicotencatl Villahermosa, Tabasco Plátano y Cacao es una de las comunidades más castigadas por la actividad petrolera; los pobladores no olvidan el infierno que se vivió hace 11 años, el 16 de febrero de 1995, cuyo saldo fue de 7 personas fallecidas, 23 personas con lesiones severas y daños en las viviendas de 118 familias.
La aseguradora Lloyds Register, que menciona un reporte de Oil Watch, dictaminó que la causa del siniestro se debió principalmente a que los ductos se encontraban adelgazados en más de un 50 por ciento. La voz de denuncia no fue atendida por las autoridades responsables.
El siniestro en esa ocasión ocurrió en lugar conocido como " trampa del diablo" y las flamas llegaron a medir hasta 50 metros de altura.
Por su magnitud, la tragedia de Plátano y Cacao se comparó con la de San Juan Ixhuatepec, que mató en 1984 a cientos de personas. Entre las víctimas del ductazo tabasqueño de aquel año, se contraban Alba Marín Rivera de 48 años de edad quien falleció el mismo día del accidente en el Hospital Juan Graham Casasús.
El 19 de febrero, falleció Gregorio Marín de 28 anos de edad, el 22 de febrero fallece la niña de 16 años de edad, Asunción González, ahijada de Alba Marín Rivera.
Días más tarde, el 24 de febrero falleció Luis Gonzalez Romero de 85 años de edad, para finales de ese fatídico mes pierden la vida a causa de las quemaduras sufridas en 70 por y 80 por ciento de sus humanidades el señor Virgilio Marín de Dios y el pequeño José Virgilio Flores Marín.
Huimango también fue enlutado
El caso más reciente que ejemplifica la magnitud irresponsable de la empresa petrolera, fue el estallido del viernes 8 de julio de 2005 de un gasoducto de 46 pulgadas de diámetro que transportaba gas de Cactus a Dos Bocas, Paraíso.
Las comunidades de Huimango segunda, La Esperanza, Huimango Tercera Los Cerros, Benito Juárez segunda, Piedra segunda, Pechucalco segunda, y otras que se encuentran entre los límites de Jalpa de Méndez y Cunduacán, fueron envueltas en la conflagración que hizo temblar hasta la tierra.
Muchos cuerpos humanos y de animales quedaron calcinados, tirados en los patios cuando intentaron huir del infierno, como en la ranchería Benito Juárez, donde se localizó el cuerpo de la señora Yolanda Xicoténcatl Alvarez, de 64 años de edad. El saldo fue de 5 muertos y una treintena de heridos.
En mayo de este mismo año, en la villa Vicente Guerrero, Centla, otra explosión en un oleoducto de 16 pulgadas que trasladaba aceite del pozo Luna a la batería de separación "Pijije", envolvió de pánico a los habitantes.
El 25 de julio, una nueva fuga de gas suscitada en las trampas localizadas en el ejido "El Paraíso", de Huimanguillo, generó alerta a todos los cuerpos de socorro, obligó a cerrar la carretera Cárdenas-Coatzacoalcos y evacuó familias que habitaban en las cercanías.
El 25 de julio, una línea de 20 pulgadas que transportaba un gas llamado etano de Cactus, Chiapas, a la petroquímica La Cangrejera, de Coatzacoalcos, Veracruz, de igual modo movilizó ambulancias y personal de seguridad y protección civil.
Irresponsablemente y a dos horas del incidente se permitió la circulación de vehículos automotores, pese a que el fuerte olor irritaba los ojos y la nariz de tripulantes y viajeros.
La fuga de gas etano se registró a pocos metros de la autopista Cárdenas-Agua Dulce a la altura del kilómetro 45, a unos 500 metros del entronque La Ceiba, pasada las 24 horas no podía ser controlada.
El martes 28 de Junio, una torre demás de 30 metros de altura del pozo petrolero Tecominoacán 428, de Huimanguillo se vino abajo con un saldo de tres obreros lesionados graves y otros tres heridos.
La caída de la pesada estructura originó un estruendo que hizo temblar las estructuras de casas, pues minutos después del desplome comenzó a correr la versión, que un pozo había estallado.
La mayoría de la gente no sabía lo que había ocurrido pero varias mujeres, hombres y niños se acercaron lo más que pudieron por medio de los potreros y las veredas para arrear el ganado, hasta el sitio del percance y vieron los fierros retorcidos con los hombres heridos y llenos de sangre.
amc
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